Como si se tratara de una paradoja futbolística y la llamativa celebración de los jugadores con sus hinchas, Noruega avanza con paso muy firme en el Mundial 2026. El torneo ha coronado a un inesperado competidor en las canchas norteamericanas, impulsado por el rigor táctico, la contundencia ofensiva y una fuerte mística colectiva que se contagia desde el campo hasta las tribunas.
Los vikingos avanzaron en un difícil Grupo I, que compartieron con Francia, Senegal e Irak y terminaron segundos con 6 puntos. La fase inicial comenzó con un debut arrollador frente a Irak por 4-1, seguido de una victoria trabajada contra el combinado de Senegal por 3-2. Aunque la caída ante Francia por 1-4 evidenció fallas en la línea defensiva, el boleto a la siguiente ronda quedó asegurado en la segunda posición del sector.
Tras cada victoria, el plantel noruego repite un ritual que se ha vuelto viral: la celebración del remo. Los futbolistas se sientan en el césped, alineados uno tras otro, simulando la tripulación de una embarcación nórdica, coordinando sus movimientos con el clamor de la hinchada en las tribunas. Este festejo refleja un equipo donde las individualidades entienden que el éxito depende del esfuerzo colectivo.
Ese espíritu se puso a prueba en la fase de eliminación directa. En el cruce de dieciseisavos de final, Noruega venció a Costa de Marfil por un ajustado 2-1 en Arlington. Fue un partido físico y disputado, donde la velocidad de Antonio Nusa y el oportunismo en ataque permitieron destrabar el encuentro antes de la prórroga, sellando el pase a la siguiente ronda.
Histórica clasificación ante Brasil
Fue en los octavos de final donde Noruega firmó su mejor actuación en un Mundial al avanzar por primera vez a los cuartos de final con una victoria 2-1 sobre Brasil. En el New York New Stadium, el conjunto brasileño dominó el ritmo del balón durante gran parte del encuentro, pero se topó contra un bloque defensivo ordenado que resistió con disciplina.
El desenlace ocurrió en los diez minutos finales del tiempo reglamentario. Un doblete de Erling Haaland a los minutos 79 y 90 dio vuelta el marcador. Con este resultado, Noruega mantiene una estadística singular: Brasil jamás ha podido ganarle un partido oficial en toda la historia, acumulando tres victorias europeas y dos empates. El descuento de Neymar de penal en el tiempo de descuento (90+10′) no modificó el destino del partido. El combinado nórdico superó su techo histórico de Francia 1998 y se ubicó entre los ocho mejores del torneo.
La campaña de Noruega continúa hacia el Miami Stadium, donde se medirá ante Inglaterra por los cuartos de final. Mientras los analistas buscan explicaciones técnicas a un rendimiento que desafía la lógica de los ránkings de la FIFA, los jugadores toman sus remos invisibles y apuntan hacia la siguiente fase del torneo.

Haaland se une a la lista de goleadores
En el plano individual, el pilar indiscutible de esta hazaña tiene nombre y apellido: Erling Haaland. Con su doblete decisivo ante Brasil, el delantero centro no solo metió a su país en la élite del torneo, sino que alcanzó la notable cifra de 7 goles en lo que va de la competición, consolidándose en la carrera por la Bota de Oro del certamen. Este registro goleador sitúa a Haaland en un escalón histórico de absoluta exclusividad. Marcar 7 goles en su primera participación en una Copa del Mundo es una marca que emula el impacto inmediato que tuvieron las figuras de Lionel Messi y Kylian Mbappé en este Mundial, transformando al atacante del Manchester City en el argumento ofensivo más letal con el que Noruega pretende seguir rompiendo todos los pronósticos.

