La educación no puede recaer únicamente sobre la escuela

En Uruguay se ha instalado una peligrosa tendencia: exigirle a la escuela que resuelva todos los problemas que antes comenzaban a abordarse dentro del hogar.

Se reclama que los docentes enseñen conocimientos, pero también valores, hábitos, normas de convivencia, educación emocional, respeto, límites, higiene, alimentación saludable e incluso cuestiones básicas de comportamiento social. La escuela ha pasado de ser un complemento fundamental de la formación a convertirse, para muchos, en el único espacio educativo.

Sin embargo, ninguna reforma educativa tendrá éxito si la familia renuncia a su responsabilidad.

La primera escuela de una persona no es el aula; es su casa. Es allí donde se aprende a respetar, a escuchar, a cumplir horarios, a asumir responsabilidades, a valorar el esfuerzo y a comprender que toda acción tiene consecuencias. Cuando esos aprendizajes no existen, el sistema educativo comienza la carrera con una enorme desventaja.

Los docentes uruguayos enfrentan hoy desafíos que exceden ampliamente su función pedagógica. Muchas horas de clase se destinan a resolver conflictos de convivencia, contener situaciones familiares complejas o intentar inculcar hábitos que deberían haberse construido mucho antes del ingreso al sistema educativo. Esa realidad desgasta a los educadores y limita el tiempo destinado al aprendizaje.

No se trata de responsabilizar exclusivamente a las familias. Existen hogares atravesados por dificultades económicas, sociales y emocionales que requieren el apoyo del Estado. Pero reconocer esas dificultades no puede significar naturalizar la ausencia del compromiso familiar con la educación de los hijos.

Son temas importantes, pero insuficientes. Poco se habla del compromiso cotidiano que requiere educar desde el hogar.

No existe docente capaz de sustituir el ejemplo de los padres. No hay plataforma digital que enseñe el respeto mejor que una familia que lo practica. Ningún libro puede reemplazar el valor de un adulto que dedica tiempo a conversar con sus hijos, supervisar sus estudios y acompañar su crecimiento.

La educación es una responsabilidad compartida. El Estado debe garantizar oportunidades, infraestructura y buenos docentes. La escuela debe enseñar con calidad y profesionalismo. Pero las familias deben asumir el rol que les corresponde como primeros educadores.

Uruguay necesita recuperar esa alianza. No para trasladar las culpas de un lado al otro, sino para comprender que el éxito educativo depende de un esfuerzo conjunto.

Mientras continuemos depositando sobre la escuela todas las responsabilidades que pertenecen también al hogar, seguiremos exigiendo resultados imposibles. La educación comienza mucho antes del primer día de clases y continúa mucho después del último timbre. Empieza en casa, con el ejemplo, la dedicación y el compromiso de quienes tienen la primera y más importante tarea de formar ciudadanos.

Comparte esta nota:

1 Comentario

  1. ¿Me parece a mí o estás exigiendo a los padres un poco de disciplina a sus hijos? Pero… la disciplina es de nazis. «Prohibido prohibir». No seas otro ladrillo en la pared!!! No impidas al niño expresarse lanzándote papelitos a la cabeza mientras escribes en el pizarrón.
    Yo los disciplinaría con matemáticas y geometría. Sí responden mal, picana eléctrica. Aprendí el método de Peter Venkman en los Cazafantasmas. Funciona. Nada mejor para bajar el copete a alguien que hacerle comprender que hay cosas para las que su pequeña y diminuta cabeza no pueden ni siquiera alcanzar.
    En suma: demostrar superioridad aplastante ante el mocoso. Pueden reaccionar con rabia o humildad. Si reaccionan con rabia, demuestras, además, tu superioridad física.
    El ser humano es bastante primitivo. Somos animales sociales, como los perros. En ellos, la jerarquía es evidente. El cómo la establecen. Mostrando los dientes. Por eso sugiero a los profesores el demostrar superioridad: física e intelectual. Ellos respetarán eso.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Editorial