Norman Manea y la literatura como resistencia

Considerado uno de los grandes escritores vivos del continente europeo, su nombre suena cada año entre los posibles candidatos al Premio Nobel, y su obra, escrita siempre en rumano, ha sido traducida a más de veinte idiomas.

Norman Manea nació el 19 de julio de 1936 en Burdujeni, en la región de Bucovina.

Norman Manea nació el 19 de julio de 1936 en Burdujeni, en la región de Bucovina, al norte de Rumania. Su infancia fue arrasada por la historia antes de que pudiera siquiera empezar. En 1941, cuando tenía cinco años, las autoridades fascistas rumanas, aliadas con la Alemania nazi, deportaron a toda la población judía de la región. 

Manea, junto con su familia, fue enviado al campo de concentración de Transnistria, en Ucrania. Esa experiencia, el primer encuentro con el horror organizado, marcaría toda su obra. Terminada la guerra, regresó a Bucarest y estudió Ingeniería Hidráulica en el Instituto de Ingeniería Civil de la capital. Ejerció como ingeniero durante años, pero su verdadera vocación era otra. En 1960 comenzó a publicar. 

Durante las décadas siguientes, en la Rumania comunista de Nicolae Ceaușescu, Manea se convirtió en uno de los pocos escritores que se atrevió a desafiar al poder. Su pluma se puso al servicio de la libertad, fustigando la dictadura con una escritura codificada pero certera. Lo que le valió el reconocimiento de sus pares y la hostilidad del régimen.

En 1984, la Unión de Escritores Rumanos le otorgó un premio que las autoridades comunistas anularon de inmediato. Era una señal de que su voz ya no era tolerada. Dos años después, en 1986, Manea aceptó una beca en Berlín y se exilió de su país. Un año más tarde se trasladó a Estados Unidos, donde reside hasta hoy, y donde se convirtió en catedrático Francis Flournoy de Cultura Europea y «writer in residence» en el Bard College, en el estado de Nueva York.

Su libro más celebrado es «El regreso del húligan» (2003).

Manea nunca abdicó de su lengua materna. Escribió siempre en rumano, un idioma que, como él mismo ha señalado, es una lengua latina del este de Europa, mezclada con eslavo, griego y turco. Esa decisión, escribir en una lengua de circulación restringida desde el exilio, a los cincuenta años, sin renunciar a su idioma, es uno de los rasgos que definen su coherencia literaria.

Su obra aborda los grandes temas del siglo XX: el Holocausto, la vida cotidiana en un Estado comunista, el exilio y la memoria. Pero no se queda en el testimonio. Como ha escrito la crítica, sus grandes temas son «las lecciones de la memoria, la absurda violencia del siglo pasado, sus repercusiones en el presente y, quizá, por sobre todo, la cuestión de la identidad itinerante».

Su libro más celebrado es «El regreso del húligan» (2003). Una autobiografía novelada que cubre casi ochenta años de la historia de Rumania: la preguerra, la Segunda Guerra Mundial, el comunismo, la transición y el presente. En rumano, «húligan» significa alguien subversivo, rebelde. 

El libro narra el regreso de Manea a su país diez años después del exilio, y es una mezcla de memoria familiar, testimonio de la deportación, relato de la vida bajo el comunismo y polémica con el nacionalismo emergente. La obra recibió en España el premio al mejor libro extranjero en 2005. Su traductor al español, Joaquín Garrigós, ha señalado que «el hilo conductor de toda su obra literaria es la libertad».

Otros títulos traducidos al español incluyen «El sobre negro», que transcurre en el Bucarest de los ochenta. Así como «Payasos: el dictador y el artista», un libro de ensayos sobre el artista y el dictador Ceaușescu. También «Felicidad obligatoria», que reúne relatos sobre la vida en un Estado policial; y «La quinta imposibilidad. Judaísmo y escritura», galardonado con el IV Premio Internacional de Ensayo Josep Palau i Fabre en 2014.

Manea ha recibido más de veinte premios internacionales. Entre ellos, la Beca Guggenheim (1992), el premio MacArthur (1992), el Premio Médicis Étranger (2006), el Premio Nonino (2002) y el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances en 2016. En 2008 fue condecorado con la Legión de Honor de Francia. Ha sido nominado en dos ocasiones a los Premios Príncipe de Asturias, y su nombre figura cada año entre los posibles candidatos al Premio Nobel de Literatura.

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Cultura