Naguib Mahfouz nació el 11 de diciembre de 1911 en el barrio de Al-Gamaleya, un entorno que marcaría profundamente su obra. Su padre, un funcionario público, le impuso el nombre compuesto en agradecimiento al médico que atendió su difícil parto. Creció en los barrios del viejo Cairo -Al-Abbasiya, Al-Hussein, Al-Ghoriya- que más tarde se convertirían en escenarios recurrentes de sus novelas.
Estudió filosofía en la Universidad de El Cairo, donde se licenció en 1934. Durante esos años, dudó entre continuar con una carrera académica en filosofía o entregarse a la literatura, que ya se perfilaba como su verdadera vocación. Finalmente optó por lo segundo, influido por lecturas de Taha Hussein y Abbas Al-Aqqad. Y comenzó a escribir cuentos y novelas mientras trabajaba como funcionario público. Su carrera administrativa se extendió hasta 1971 en diversos cargos, secretario parlamentario del Ministerio de Dotaciones. Director de censura de obras artísticas, presidente de la Fundación de Apoyo al Cine y asesor del Ministerio de Cultura.

La producción literaria de Mahfouz es vasta y variada. Publicó más de cincuenta novelas, colecciones de cuentos, guiones cinematográficos y obras de teatro. Sus primeras novelas, como «Radobis» (1943), estaban ambientadas en el antiguo Egipto y utilizaban el pasado faraónico como metáfora del presente. Pero fue con su inmersión en la realidad contemporánea cuando alcanzó la madurez narrativa.
Su obra cumbre es la «Trilogía de El Cairo» (1956-1957), compuesta por «Entre dos palacios», «Palacio del deseo» y «La azucarera». A través de tres generaciones de una familia cairota, Mahfouz retrató la vida egipcia desde la Primera Guerra Mundial hasta el golpe militar de 1952. La trilogía es un fresco social, político y psicológico que captura las contradicciones de una sociedad en transformación, con personajes que encarnan la lucha entre la tradición y la modernidad, la fe y la razón, el deseo y la represión.
Tras la trilogía, su estilo evolucionó hacia un mayor simbolismo. Obras como «El ladrón y los perros» (1961), «El mendigo» (1965) y «Miramar» (1967) reflejan la desilusión posrevolucionaria y la crítica al régimen nasserista. En «Hijos de nuestro barrio» (1959), Mahfouz utilizó una alegoría sobre los profetas para explorar la relación entre el hombre y lo divino, lo que le valió la prohibición del libro en Egipto durante décadas y, más tarde, amenazas de muerte por parte de grupos islamistas radicales.
En sus últimas décadas, siguió innovando con novelas experimentales como «Charlas de mañana y tarde» (1987) y «Noches de las mil y una noches» (1982), donde fusionó la tradición narrativa árabe con técnicas contemporáneas.
En 1988, Mahfouz se convirtió en el primer escritor en lengua árabe en recibir el Premio Nobel de Literatura. El galardón le dio proyección mundial y disparó el interés por su obra. Pero también exacerbó la hostilidad de los sectores más radicales del islamismo egipcio, que ya lo habían condenado por su tratamiento de la religión en «Hijos de nuestro barrio».
Durante sus últimos años, dictó sus columnas semanales para el diario Al-Ahram. Y recibió numerosos homenajes. Su obra ha sido traducida a decenas de idiomas y adaptada al cine y la televisión en numerosas ocasiones. En 1996, la Universidad Americana de El Cairo creó la Medalla Naguib Mahfouz de Literatura para honrar a escritores árabes.
Su muerte, el 30 de agosto de 2006, cerró una vida dedicada a la literatura. Pero su legado permanece vivo en sus novelas, que continúan leyéndose y discutiéndose como un espejo de la sociedad egipcia y una puerta de entrada a la complejidad del mundo árabe contemporáneo.

